Aunque el tipo general del Impuesto sobre Sociedades (IS) se sitúa en el 25 %, la realidad es que pocas empresas eficientes acaban pagando ese porcentaje real sobre sus beneficios. La Ley ofrece múltiples resortes legales que, combinados con inteligencia, permiten rebajar considerablemente la factura fiscal y mejorar la tesorería. ¿Está su empresa aprovechando todas las bonificaciones disponibles o se está limitando a presentar cuentas?
A continuación, desgranamos las palancas más efectivas para reducir la carga tributaria antes del cierre fiscal.
Para las Empresas de Reducida Dimensión (ERD), la gestión de las amortizaciones es la vía más rápida para diferir el pago de impuestos y ganar liquidez. No eliminan el tributo, pero permiten elegir cuándo pagarlo.
Hacienda incentiva a las compañías que se autofinancian en lugar de repartir dividendos o endeudarse.
Mientras las reservas reducen la base, estas deducciones atacan directamente a la cantidad a pagar. Son las más potentes y, a menudo, las más olvidadas.
Antes de cerrar el ejercicio, es imperativo revisar partidas que suelen generar inspecciones o pérdidas de oportunidades:
Reducir el Impuesto sobre Sociedades no consiste en buscar atajos dudosos, sino en aplicar con rigor técnico los incentivos que la normativa pone a su alcance para fomentar la inversión y el empleo. Cada euro ahorrado fiscalmente es un recurso disponible para el crecimiento de su negocio.
Si tiene dudas sobre cómo aplicar estas deducciones en su próxima declaración o quiere que revisemos su cierre contable, póngase en contacto con nosotros para diseñar una planificación a medida.
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